Acción por la Música y la Fundación Juan Entrecanales de Azcárate: una alianza que acompaña, sostiene y transforma

En 2020, cuando comenzamos nuestra colaboración con la Fundación Juan Entrecanales de Azcárate, España atravesaba uno de los momentos de mayor incertidumbre social de las últimas décadas. La crisis derivada de la pandemia amplificó desigualdades ya existentes y puso en evidencia una realidad especialmente dura para la infancia: según datos oficiales y entidades sociales, cerca de uno de cada tres niños y niñas en España se encontraba en riesgo de pobreza o exclusión social.
Ese fue el punto de partida desde el que decidimos seguir construyendo comunidad, escucha y oportunidades. Porque cuando las condiciones materiales se vuelven más difíciles, sostener espacios donde la infancia pueda sentirse parte, reconocida y acompañada, deja de ser un complemento para convertirse en algo esencial.

Desde entonces, la Fundación Juan Entrecanales de Azcárate ha acompañado el programa de Coros y Orquestas de Acción por la Música, apoyando nuestro trabajo junto a niños, niñas, jóvenes y adultos de barrios de Madrid con alta complejidad social. Un compromiso renovado en 2024, que reafirma una relación basada en la confianza, la mirada a largo plazo y la convicción compartida de que toda infancia merece crecer con oportunidades reales de desarrollo personal, educativo y comunitario.
La colaboración de la Fundación Juan Entrecanales de Azcárate ha tenido además un impacto tangible y directo en el desarrollo de nuestros proyectos. FJEA posibilitó la compra de muchos instrumentos musicales para nuestras orquestas, además apostar por apoyar nuestros coro que lucha contra la soledad no deseada.
Nuestro proyecto nace de una idea sencilla y profunda: la educación y la cultura pueden ser herramientas poderosas para romper dinámicas de exclusión social. A través de la práctica musical colectiva gratuita y abierta a todos los estudiantes de centros públicos de educación infantil, primaria y secundaria, generamos espacios donde aprender, convivir, crear y descubrir capacidades propias y colectivas.

La música, en este contexto, es más que una actividad artística. Es un lugar de encuentro. Un espacio donde cultivar vínculos, fortalecer la autoestima, desarrollar habilidades sociales y emocionales, y construir pertenencia. Todo ello acompañado por un seguimiento psicosocial individualizado con cada participante y sus familias, que nos permite atender necesidades concretas y coordinarnos con redes educativas, sociales y sanitarias del territorio.
Creemos profundamente que ningún niño o niña debería ver limitado su futuro por el lugar donde nace o por las circunstancias económicas de su familia. Por eso trabajamos desde una educación igualitaria, inclusiva y comunitaria, donde cada persona pueda encontrar un espacio para expresarse, crecer y sentirse parte.
La labor de la Fundación Juan Entrecanales de Azcárate conecta profundamente con esta manera de entender la transformación social. La fundación impulsa proyectos y organizaciones que trabajan con colectivos en situación de vulnerabilidad, ofreciendo financiación estratégica, acompañamiento y fortalecimiento institucional, con una visión de sostenibilidad y de impacto a largo plazo.

A lo largo de estos años, esta alianza nos ha permitido consolidar procesos educativos y comunitarios que van mucho más allá de la actividad musical. Hemos acompañado conciertos, encuentros entre agrupaciones, procesos de aprendizaje colectivo, espacios de escucha con familias, actividades comunitarias y experiencias que han permitido a cientos de niños y niñas descubrir nuevas formas de relacionarse consigo mismos y con los demás.
También hemos compartido algo esencial: una manera de hacer basada en el cuidado, la confianza y el trabajo en red. Tanto Acción por la Música como la Fundación Juan Entrecanales de Azcárate entendemos que las transformaciones profundas requieren tiempo, presencia y alianzas sostenidas. Que acompañar es caminar junto a las personas y comunidades reconociendo sus capacidades, su dignidad y sus propios saberes.

Durante este recorrido conjunto, hemos visto cómo la música puede convertirse en refugio y también en impulso. Cómo un ensayo puede ser el lugar donde alguien encuentra por primera vez un espacio seguro. Cómo tocar en grupo enseña a escuchar, a esperar, a sostener y a construir algo compartido. Cómo la belleza también puede ser una forma de justicia social.
Hoy, varios años después de aquel primer acuerdo firmado en 2020, seguimos creyendo en la fuerza de esta alianza. Porque frente a las desigualdades que atraviesan nuestra sociedad, necesitamos más espacios donde la infancia pueda imaginarse con futuro. Más lugares donde sentirse parte. Más proyectos que pongan la vida, los vínculos y la comunidad en el centro.
Y porque cada vez que una niña o un niño descubre su voz dentro de una orquesta o un coro, algo importante ocurre: Cambia la manera en que mira sus propias posibilidades.

