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Este año hemos iniciado una nueva experiencia de encuentro: las Tardes de Voluntariado, una propuesta inmersiva que permite a las personas voluntarias acercarse a nuestras orquestas desde dentro, compartiendo tiempo, música y aprendizaje con los niños, niñas y jóvenes del programa.

Las primeras tardes se han desarrollado junto a personas voluntarias de BNP Paribas, en el marco del acuerdo alcanzado a través del programa Dream Up. Esta colaboración nace de una mirada común: impulsar oportunidades a través de la educación, la cultura y el compromiso con las comunidades.

La experiencia ha sido un éxito por la implicación de las personas voluntarias de BNP Paribas, que participaron con apertura en cada momento de la actividad y acogieron la propuesta con entusiasmo, escucha y cercanía.

Escuchar desde dentro

La tarde comienza con la incorporación de las personas voluntarias al espacio orquestal. Se sientan junto a los niños y niñas, comparten su entorno y viven la música desde el interior del grupo.

Este primer momento permite percibir la orquesta como un espacio de atención, convivencia y coordinación. Cada gesto, cada silencio y cada entrada forman parte de una construcción común.

Para las personas voluntarias, es una forma directa de conocer cómo trabajamos en Acción por la Música. Para los niños, niñas y jóvenes, supone compartir su lugar de creación con personas que llegan dispuestas a escuchar y participar.

Crear un ritmo común

Después de esta primera inmersión, la experiencia avanza hacia la participación activa. Niños, niñas, jóvenes y personas voluntarias construyen juntos un ritmo común a través de un juego de percusión con cubos y baquetas.

En esta dinámica, los propios participantes del programa asumen el papel de guías. Explican, acompañan y marcan el pulso del grupo. Se genera así un aprendizaje horizontal basado en la colaboración, la escucha y la confianza.

Este momento ha sido especialmente valioso. Ver a los niños y niñas guiar a personas adultas, compartir lo que saben y sentirse reconocidos en ese lugar generó una energía muy positiva en la orquesta. La música se convirtió en un lenguaje compartido y en una experiencia de confianza mutua.

Compartir herramientas para el bienestar

La tarde culmina con un espacio de palabra en el que las personas vinculadas a Dream Up comparten herramientas para afrontar la ansiedad, desarrollar resiliencia y cuidar el equilibrio emocional.

Este intercambio conecta con una dimensión central de nuestro trabajo: la música como camino para fortalecer habilidades personales, vínculos de apoyo y confianza en las propias capacidades.

Las experiencias compartidas por las personas voluntarias aportaron referencias cercanas y útiles para los niños, niñas y jóvenes. La conversación abrió un espacio de reconocimiento mutuo, donde cada persona pudo aportar desde su recorrido y su manera de mirar el mundo.

Un voluntariado que genera impacto

Las Tardes de Voluntariado se sostienen en tres principios que forman parte de nuestra forma de acompañar los procesos educativos y comunitarios.

La creatividad se cultiva como una forma de expresión propia, dando espacio a la iniciativa, la improvisación y la aportación personal.

La responsabilidad se vive de forma compartida: el grupo cuida de cada persona y cada persona contribuye al grupo.

La participación se adapta a cada momento, permitiendo que cada persona encuentre su manera de implicarse, ya sea observando, tocando, guiando o creando.

Estos principios conectan con la visión de impacto social de BNP Paribas, orientada a generar oportunidades, fortalecer comunidades y apoyar proyectos con resultados positivos y sostenibles. En Acción por la Música, ese impacto se construye a través de experiencias concretas que dejan huella en quienes participan.

Una colaboración en sintonía

Las primeras Tardes de Voluntariado junto a BNP Paribas han confirmado el valor de este formato. La implicación de sus voluntarios y voluntarias, la disposición de nuestros niños, niñas y jóvenes y la fuerza de la música como espacio común hicieron de cada encuentro una experiencia significativa.

Este acuerdo nos permite seguir ampliando oportunidades, generando vínculos y mostrando cómo la colaboración entre entidades puede traducirse en momentos reales de aprendizaje, confianza y participación.

Gracias a BNP Paribas y a todas las personas voluntarias que han formado parte de estas primeras tardes. Su presencia, su escucha y su manera de sumarse han contribuido a crear una experiencia que refuerza nuestra convicción: cuando la música se comparte, también se comparten posibilidades.