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El sentido de los talleres psico-socio-emocionales en Acción por la Música

CEIP Vedruna, en el corazón de Carabanchel, algo sutil y profundo ha tenido lugar. Fue una pausa compartida. Un espacio donde detenernos a mirar, y mirarnos, con otros ojos.

En una de las aulas, junto a la agrupación de vientos, las niñas y los niños exploraban algo más que sonidos. Con cada respiración se afinaba la escucha interior. Cada nota sostenida hablaba de confianza. Cada silencio abría un lugar para sentir. Allí, la música era lenguaje para decir “aquí estoy”.

La autoestima como raíz

En Acción por la Música entendemos que aprender música es adquirir una habilidad técnica, pero sobre todo, es habitar un proceso donde cada niño y cada niña puede empezar a reconocerse como alguien capaz, valioso y necesario.

Por eso, los talleres psico-socio-emocionales son parte del centro. Son el lugar donde se cuida lo invisible que sostiene todo lo demás.

Trabajar la autoestima es algo muy delicado, es generar las condiciones para que cada persona pueda encontrarse con su propio valor, sin prisa, sin juicio. Es acompañar para que esa certeza brote desde dentro.

Porque cuando alguien empieza a confiar en sí mismo, cambia cómo se ve y cambia cómo se mueve en el mundo.

Respirar juntos, crecer juntos

En los talleres, la dimensión emocional se trabaja desde la experiencia compartida. El cuerpo, la respiración, la escucha y el vínculo.

En la agrupación de vientos esto se hace especialmente visible. Respirar juntos exige presencia. Afinar implica atención al otro. Sostener una nota en grupo requiere confianza mutua.

Y en ese hacer colectivo, algo se ordena por dentro.

Las niñas y los niños empiezan a sentir que no están solos. Que su sonido importa, pero también el de quienes les rodean. Que formar parte significa aparecer con otros.

Lo que se abre cuando alguien cree en sí

Hay un momento, a veces imperceptible, en el que algo cambia.

Una niña que se atreve a intentarlo.

Un niño que ya no se retira tan rápido.

Una mirada que se sostiene un segundo más.

Cuando la autoestima empieza a echar raíces, aparece la curiosidad. El deseo de explorar. La posibilidad de equivocarse sin romperse. La valentía de volver a empezar.

Y esa transformación no se queda en el aula de música.

Se despliega en la escuela, en casa, en las relaciones. En la forma en que cada uno empieza a habitar su propia vida.

Sostener para que ocurra

Fortalecer la autoestima es, en esencia, un acto de cuidado.

Es sostener procesos, tiempos, emociones.

Es ofrecer espacios donde lo que cada persona es, tenga lugar.

Se trata de poder ser, con más verdad, con más confianza y con más libertad.

Por eso, en #MuchoMasQueMusica, estos talleres son una apuesta profunda, porque sabemos que cuando una persona empieza a creer en sí misma, también empieza a imaginar futuros más amplios.

Y cuando esos futuros se imaginan en comunidad, dejan de ser solo posibilidad. Empiezan a convertirse en camino.